jueves, 29 de septiembre de 2016

Machu Picchu

El santuario de Machupicchu Con una extensión que comprende poco más de 35.000 hectáreas, el santuario histórico de Machu Picchu es mucho más que un conjunto de sitios arqueológicos enclavados en la abrupta selva nubosa. Su ubicación estratégica, en la vertiente oriental de los Andes y a ambas márgenes del río Urubamba, que corre en esta sección con dirección noroeste, permite a esta singular área protegida abarcar lo que podría considerarse uno de los transectos altitudinales más extraordinarios del Perú, y proteger, en sólo unos veinte kilómetros lineales, ecosistemas tan dispares como las nieves eternas, a más de 4.000 m.s.n.m., y las tórridas selvas tropicales, a poco más de 1.700 m.s.n.m. La ciudadela de Machupicchu es uno de los centros arqueológicos más famosos del mundo, y lugar histórico más importante y de mayor identificación del Perú. Se extiende sobre un área de 5 Km², a 2,430 metros de altitud, en el Valle del río Urubamba. Machupicchu es pura mística y abrumadora espiritualidad. Es un monumento a la relación entre lo humano y lo divino, lo cotidiano y lo mágico, un acercamiento del hombre, criatura de los dioses, a lo verdaderamente divino. Es un lugar donde las fuerzas extrañas de la naturaleza nos transportan a un estado cósmico incomparable, un estado interior que puede experimentarse sólo en Machupicchu.
Machupicchu es un asentamiento que fue construido por los incas en el siglo XV. Inca, o inka, es el nombre que se les daba a los habitantes de la cuenca del río Huatanay, en cuya ribera se levanta la ciudad del Cusco. Los incas, antes de esos tiempos, habían logrado formar un reino que dominaba la parte media del río Vilcanota.

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